Helados de luna

Calentamiento global
Helados de luna Texto e ilustraciones Heena Baek Traducción: Seong Cholim y Kwon Eunhee Editorial Kókinos Primera edición en español, 2022

¿Puede llegar a hacer tanto calor que hasta la luna se derrita? La artista coreana Heena Baek lo cree posible. En su libro Helados de luna, ilustrado al estilo que la caracteriza, el cual consiste en fabricar personajes y maquetas de sus escenarios en 3D y luego fotografiarlos, ella nos traslada a un modesto edificio donde todos sus habitantes tienen problemas para dormir. La razón de tal asunto es que la noche está extremadamente calurosa, y los aires acondicionados de los apartamentos no refrescan lo suficiente para crear el ambiente agradable que les permita conciliar el sueño.   

El acontecimiento que sorprende a la abuelita loba, quien es la trabajadora portera del inmueble, es ver a la luna derritiéndose. A ella se le ocurre salir a recoger las gotas del líquido dorado, y con ellas elaborar unos helados. Cuando los lobos adultos y niños, que residen en el edificio, se acercan a su casa, que es la única que no está afectada por el apagón, reciben un maravilloso helado de luna. Cada uno, posteriormente, sentirá la magia de ese postre.

Hasta esta etapa de la historia, la autora quiere llamar nuestra atención sobre el calentamiento global, de una manera muy original y simbolizada en esa luna que termina desapareciendo del cielo, al derretirse por completo. Ella nos habla sobre el agotamiento de las fuentes de energía por la sobrecarga, debido el elevado consumo asociado con la vida moderna en la que todos quieren disfrutar de las máximas comodidades. Esto me hizo pensar en mis vacaciones más recientes, para las que elegimos un hotel de playa, sin aire acondicionado, porque el mismo tenía una ubicación privilegiada. Puedo decir que esa experiencia sí nos sacó de nuestra zona de confort, y eso estuvo bien.

Siguiendo con el relato de Baek, de repente aparecen en la casa de la abuelita dos extraños seres que fueron afectados por la extinción de la luna. Porque, sin duda, cada desequilibrio de la naturaleza tiene sus consecuencias. 

Al final, de nuevo, la sabia loba idea una solución, que, por supuesto, tiene que ver con restaurar el orden natural del universo. Y así, la abuelita, que no es la de Caperucita, después de haber cumplido su trascendental misión, se va a dormir tranquila. 

Estar en armonía con la naturaleza nos dará paz, y, posiblemente, podría evitar nuestra extinción. Sin embargo, la NASA y otras organizaciones y agencias espaciales se proponen instaurar una presencia sostenible en la luna y establecer los cimientos para una base lunar y futuras misiones a Marte. Tras más de medio siglo después de la última vez que los hombres dejaran las huellas de sus pisadas sobre el satélite más grande del planeta tierra, ahora se inició el plan de colonizarla, con la misión Artemis I.

¿La Tierra tendrá el mismo destino que tuvo la luna en la primera parte de este libro? ¿Quién será la abuela loba sabia y trabajadora que la recupere si eso llegara a ocurrir?

Una buena noticia, sobre las temperaturas del planeta, la dio, a inicios de enero de 2023, la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Ésta publicó un comunicado donde aseguró que el agujero de la capa de ozono se ha venido cerrando y adelgazando, lo cual contribuirá a mitigar el cambio climático. 

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